lunes, 23 de abril de 2012
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Y es que abro las revistas y solo veo a chicas guapas, altas y delgadas. Con labios gruesos y ojos azules. Con el pelo largo, la piel perfecta y con esa misma ropa que ami me gustaría tener. Luego, conundida, me miro al espejo y comprendo por qué estoy aquí. Puedo llorar, pero eso no cambiará que siga siendo así. El pelo no me crecerá, ni los ojos me cambiarán de color. No adelgazaré y en mi armarió seguirá habiendo la misma ropa. Cuando me mire al espejo por las mañanas me seguiré dando asco y por supuesto, él seguirá sin fijarse en mi.
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